Cuidado con la envidia,Numeros-14:24.


                                                                                                            

      Éxito y bendición es la herencia que Dios preparó para mí.

En esta historia Caleb, junto con dos millones de judíos salieron de Egipto, después de cuatrocientos años de opresión. Estaban a doce días del sueño que Dios les había preparado. Empezaron a caminar y en medio del desierto comenzaron a pelearse, a chusmear, a criticarse, y Dios se enojó tanto que dijo: “Como me han tentado, me han molestado, se quedarán cuarenta años en el desierto.” Caleb tenía cuarenta años.

Pasaron cuarenta años, Caleb ya tenía ochenta, toda la generación de sus amigos se habían muerto, vio morir a millones de personas, pero los hijos de esa generación entraron junto con Caleb y Josué.
Al entrar Caleb le dice a Josué, su amigo y jefe: “Dios me prometió una montaña, yo quiero mi montaña, porque tal era mi fuerza a los cuarenta, la misma fuerza tengo hoy, a los ochenta.”

Enseñanza: no importa cuantos años pasen, ni cuantos hayan muerto, ni cuan largo fue tu desierto, a la larga y a la corta tomarás tu montaña, Dios te dará los sueños de tu corazón.
No importa cuanto dolor hayas atravesado, ni cuanta gente se haya corrido de tu vista, ni cuantas traiciones hayas sufrido, a la larga entrarás a la tierra de tu bendición.

La Debo aprender a manejar la envidia para recibir la bendición de Dios.

Excelencia y el triunfo siempre traen envidia, dice la Biblia.

Dios te va a bendecir en el área económica, afectiva, personal, espiritual, en cualquier área y habrá gente que se levantará de envidia en tu contra, por el logro que tuviste. Nadie envidia a un miserable o a un linyera. Se envidian los logros, el reconocimiento, tu casa, tu dinero, tu familia, tu pareja, tus amigos.

La envidia es una bronca profunda por el logro de otros, es un deseo de venganza porque tu brillo opaca al envidioso.

Una serpiente estaba persiguiendo a una luciérnaga y cuando la arrinconó, antes de comerla, la luciérnaga le dijo: “puedo hacerte una pregunta”. Y la

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Serpiente contestó, en realidad nunca contesto preguntas de mis víctimas pero, por ser vos, te lo voy a permitir. ¿Yo te hice algo? –“No.” -¿Tienes hambre?, “No”; “¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?”, “No”; “Entonces, ¿por qué me quieres comer?” “Porque no soporto verte brillar”, respondió la serpiente.

Si vas a brillar habrá serpientes que te van a perseguir.

Envidia es un sentimiento de destrucción, de quitarte lo que has logrado, y si Dios nos prometió éxito se levantarán envidiosos.

Leyendo la vida de Pablo, vemos que cada vez que llegaba a una ciudad y predicaba todo el mundo lo seguía, entonces se levantaban los envidiosos y lo apedreaban. Eso el pasó en todos los lugares: en Antioquia, en Iconio, en Listra, en Tesalónica, en Berea, en Corinto.

Si eres un hombre de éxito siempre habrá persecución.

Había un hombre vendiendo cangrejos en la playa y tenía dos cubos llenos de cangrejos vivos, uno de los cubos estaba cubierto con una malla y el otro tapado. Una mujer le preguntó: ¿por qué un cubo lo tapó y el otro no? Porque vendo dos tipos de cangrejos, japoneses y argentinos. El cangrejo japonés siempre trata de salirse del cubo, y si uno no llega hacen una cadena, se apoyan unos a otros y todos logran salir, por eso tuve que ponerle una tapa. Los cangrejos argentinos también tratan de escaparse, pero cuando uno trata de saltar, los de más abajo lo agarran y así ninguno escapa.

Había un rey que quería saber qué era peor si ser tacaño o ser envidioso, tomó a dos personas y les dijo: “Les daré todo lo que me pidan pero al otro le daré el doble.” Entonces el envidioso dijo: “A ver si entendí bien rey, ¿todo lo que te pida me lo darás pero al otro le darás el doble?”, Si, dijo el rey. El envidioso le dijo al avaro: “Pida usted primero”; “Faltaba más, dijo el avaro, primero están los caballeros.” Que sí, que no; entonces el envidioso dijo: “ok, yo pido primero, que me saquen un ojo”

La envidia es un deseo de destruirte, de odio. Las muertes, las violaciones, las estafas, los engaños, los maltratos vienen por la envidia. Caín mató a Abel, por envidia.
La envidia destruye, busca perseguir, tratará de destruirte a través de la persecución abierta o de la descalificación y la calumnia.

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El envidioso hablará mal, te descalificará y, si no logra meter cizaña a través del chisme, te calumniará.

¿Cuál es la diferencia entre chisme y calumnia?

El chisme tiene algo de verdad y algo de mentira, pero la calumnia es toda mentira.

Cuando te digan: “Lo que yo te digo no es para criticarte”, “Te lo digo…, pero no para destruirte”, es porque te quieren destruir. La afirmación en una conversación es porque la persona lo tiene en su mente de lo contrario no necesita aclararlo.

El envidioso dice: “¡Ojo! No lo digo para que te vaya mal” y, en el fondo, es lo que está deseando.

Aprende a escuchar lo que la gente dice.

El que te descalifica con palabras siempre tratará de buscar amigos, hablará con otros para envenenarlos, porque el envidioso no quiere que triunfes y querrá hacerte su aliado para que te enfermes. La envidia siempre enferma.

La envidia corroe los huesos, dice Salomón.

Hay gente que ha sufrido artrosis, reumas y demás, por envidias. Hemos ministrado a personas en sanidad interior que perdonaron y dejaron de envidiar, entonces Dios los sanó porque la base de su enfermedad eran los pensamientos de envidia.

La envidia amarga el espíritu , dice Santiago.

Cuando alguien descalifica a otro y te envenena, no es para bendecirte sino para que sufras y no alcances la bendición.

Dios pone gente bendecida cerca de mí para:

1- Observar mi reacción.
¿Qué sentís cuando otro te dice: “me aumentaron al triple el sueldo”; “me puse de novia con un modelo, tiene casa, dinero y me trata bien”?
¿Te molesta que hablen bien de otro? ¿Qué sentís cuando el otro se compró su coche y tu no tienes ni la rueda de una bicicleta?

 

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-Samuel, el profeta, llegó a la casa de Isaí para ungir al primer rey de Israel, y dijo al padre: “Que vengan tus hijos” Por cada uno que pasaba, el Espíritu Santo le decía: “Este no es”. Pasados todos, Samuel preguntó: “¿Hay otro más? Isaí respondió: “Sí, uno que está con las ovejas”, entonces Samuel pidió que viniera y al ver a David lo ungió como rey delante de sus hermanos.

¿No hubiera sido mejor ungirlo en privado? ¿Por qué lo ungió delante de la gente?

Antes de bendecirte, Dios primero ungirá a otro para observar la reacción de tu corazón. Si reacciona en bendición recibirás lo mismo que viste en el otro.

2- Ver si celebro las bendiciones.
-Abel y Caín le llevaron ofrenda a Dios y Dios aceptó, delante de Caín, la ofrenda de Abel. ¿No sabía Dios de antemano que Caín era un asesino, entonces por qué aceptó la ofrenda de Abel delante de su hermano? Porque si Caín sabía celebrar la bendición de su hermano, la misma bendición hubiera caído sobre él.

Sé inteligente, cuando alguien prospera, mejora, avanza, Dios está mirando tu reacción. Si hay crítica, chisme, celos, envidia, persecución, no estás habilitado para recibirla aún.

-José le dijo a los hermanos “Tuve un sueño, voy a gobernar el mundo, las naciones” Y los hermanos lo tiraron al pozo. ¿Por qué se lo contó? Porque Dios le dijo que si ellos sabían celebrar la bendición también la recibirían.

José terminó como esclavo, limpiando una casa, pero nunca sintió envidia, un día llegó la esposa del amo y lo sedujo, y tampoco José tuvo envidia a pesar de estar sólo, y cuando Dios probó durante diecisiete años que José no tenía envidia, lo halló habilitado para recibir toda la bendición.

Celebrar las bendiciones de mis compañeros, anticipa que esas bendiciones vendrán a mí.

3º- Aprender a lograrlo.
Si alguien me cuenta su logro, no es para envidiarlo sino para inspirarte.
El envidioso mira el coche que tienes pero no ve cuánto te costó tenerlo; mira el final no mira el proceso. El que se inspira, el inteligente, en cambio, mira el proceso no el final.

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Por eso, si Dios pone a alguien con una familia mejor que la tuya o un logro mejor, no es para humillarte sino para que te inspires y desees analizar cómo lo logró.

Cada logro de otro es un desafío para mí.

Envidia quiere decir: “mirar mal”; admiración es “mirar a”.

¿Cuál es la diferencia? Envidiar es “te miro para destruirte”, admirar: “te miro para aprender cómo lo lograste.”
Al oír una crítica, tenemos que observar si el crítico logró más que su víctima y seguramente que no logró más, por eso lo critica.
El que descalifica, calumnia es porque tuvo menos logros por eso le da rabia del brillo de otro. El bendecido está cerca de mí para que yo aprenda y motivarme.

Por ejemplo,
-llega un compañero nuevo al trabajo, “toda escoba nueva barre bien”, él trabaja y te vende, te mueve el piso, porque vos tomabas mate todo el día.
-tienes diez años de líder y llega uno que se convirtió hace seis días y prospera, gana gente… ¿Qué pasa?

Dios los pone para sacarte del conformismo y para estimularte a “ir por más.”

Hay diferentes bendiciones:
Bendiciones privadas: son aquellas que Dios te da y nadie se entera.

Bendiciones públicas: por ejemplo si te pones de novio, te casas, tienes un hijo o un coche, eso es público, no lo podéis ocultar.

Súper - archi - bendiciones: todos recibieron una casa en la Tierra Prometida pero Caleb recibió una montaña.

Si recibís una montaña todos se van enterar, hasta los que no quieres, toda la ciudad se enterará: tus compañeros de trabajo, tus enemigos, tus jefes.

¿Cómo Dios te da la montaña?

El pueblo de Israel salió de Egipto para ir a la Tierra Prometida, cuando llegaron a un punto en el desierto, no quisieron seguir hacia delante, pensaron cortar camino y pedirle a los edomitas, que eran sus primos, los dejaran pasar.

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Israel viene de Jacob y los edomitas, que ya estaban viviendo en esas tierras, eran hijos de Esaú, pero los dos hermanos se odiaban. Cuando Israel llegó, los de Edom no los dejaron pasar, entonces Israel dijo que no pelearían porque eran hermanos, fueron por otro lado, subieron y libraron una pelea que el pueblo de Dios ganó.
En ese lugar faltaban sesenta kilómetros para llegar a la Tierra Prometida , y Moisés consultó a Dios si debían seguir, y le respondió: “No. Deben volver para atrás.”

Muchas veces nos ocurre esto, estamos a punto de alcanzar una bendición grande pero no llega, y parece que vamos para atrás.
Israel volvió a bajar, porque no podían pasar por Edom, debieron dar una vuelta y subir nuevamente.

¿Por qué Dios les dijo que bajen? A

Porque si ellos, que habían vencido esa batalla, seguían de largo, los domitas envidiosos volverían a atacarlos.

Enseñanza:

Las grandes bendiciones Dios te las dará de a poco para que tus enemigos no te destruyan a causa de la envidia.

Dios te cuidará en las grandes bendiciones, en los sueños grandes.

Hace ocho años, un pastor, nos dio la palabra que está en Éxodo 23:29 “te lo daré poco a poco para que las fieras del campo no te destruyan” Yo nunca entendí ese pasaje hasta hoy.

Dios le dijo a Josué y Caleb: “Si les doy la victoria rápida, grande y poderosa, les agarrará una envidia tan grande a tus familiares que vivirán peleando, por eso haré que les cueste un poquito más”.
Las bendiciones grandes las recibiré poco a poco para que la envidia de los que me conocen no me lastime.

El pueblo empezó a quejarse: “¿Por qué no seguimos adelante?”, “no tenemos qué comer”, “hace calor”, “estamos en el desierto”, “al final para qué”
Y Dios los hizo bajar también para ver si se la creían, porque al ganar la batalla dijeron que no había sido Dios sino ellos.
¿Cuántos oraron para que Dios les de un trabajo y cuando lo recibieron

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Dijeron que fue por los cv que enviaron, por sus esfuerzos? ¿O pidieron un coche y después dijeron que no fue por la intervención de Dios sino por el aumento que recibieron o por su propio esfuerzo?

Hay gente que Dios los bendice y se la cree, por eso Dios no les puede dar una súper bendición hasta chequear cómo están.

El pueblo siguió quejándose y Dios dijo:”Toda esa generación se va a morir pero Josué, Caleb y los hijos de esa generación tienen otro espíritu, ellos van a entrar a la Tierra Prometida.”
No hay nada más insoportable que alguien que se cree algo cuando Dios los bendijo, pastores con doscientas personas en sus congregaciones y se creen Benny Hinn; personas que recibieron un aumento de sueldo o se compraron un coche y se creen con autoridad para basurear a todo el mundo. Dios a esa gente le corta la bendición.

Pero si luego de bendecido seguís buscando a Dios con la misma intensidad como cuando estabas con una mano adelante y la otra atrás, entonces estás preparado para recibir lo que pediste.
Cuando entraron a la tierra Caleb tenía ochenta años, y aunque todos recibieron una casa nadie se quejó al ver a Caleb recibir una montaña, porque él había pagado cuarenta años por los pecados de otros, por la incredulidad de sus compañeros perdió cuarenta años.

Hay cosas que se están demorando pero cuando Dios te las de, no habrá enemigos cerca.
Cuando entraron a la Tierra , los edomitas dijeron: “Dejémoslos, porque la pelearon para entrar, no los atacaremos.”

A veces Dios hará que pagues con mucho trabajo, y no porque ame el sacrificio, sino porque te cuida de la gente que te rodea para que no te ataquen y pierdas tiempo.
Caleb y Josué entraron a la Tierra y se criaron juntos y cuando Moisés se murió puso como jefe a Josué. (Dios pondrá un bendecido a tu lado para ver tu reacción.)

Caleb dijo: “Dios te eligió Josué, yo celebro tu bendición.”

Los dos tenían ochenta años pero Caleb tenía otro espíritu, otra actitud.

La palabra espíritu es: pensamiento.

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Hay tres soplos en la Biblia:

•  Dios creó a Adán y Eva y sopló aliento de vida. La respiración en nuestro espíritu y también la vida, porque si no respiramos, nos morimos.
•  Cuando Jesús resucitó, tomó a los apóstoles y les dijo: “ Reciban al Espíritu Santo” Es cuando la presencia de Dios viene a tu vida, cuando conoces al Señor y experimentas algo del cielo. Es tener a Dios.
•  Job 32:8 “lo que da entendimiento al hombre es el soplo que en él habita, ese es el soplo del todopoderoso.” Es cuando Dios sopla en tu mente y tus pensamientos cambian. Por eso hay cristianos que recibieron al Señor pero su mente está mal porque todavía no tuvieron el tercer soplo.

Cuando Dios sopla en la mente tienes un espíritu y mente distinta.

Caleb tenía el soplo en su mentalidad.

Todas las decisiones que tomamos se basan en lo que sentimos, y todo lo que sentimos se basa en lo que pensamos.

Si cambio mi manera de pensar cambio mi manera de sentir y si cambio mi manera de sentir cambio mi manera de decidir.

No todos reciben el tercer soplo.

“Sopló el todopoderoso, dice Job. ¿Por qué dice el todopoderoso y no dice el Dios de amor? Porque si el Todopoderoso sopla la mente, sus pensamientos, tendrás los pensamientos de todopoderoso. Y diría: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, “Todo lo que haga me saldrá bien”, “Todo lo que pida Él me lo dará”.

Cuando el Todopoderoso sopla, da pensamientos de grandeza, de éxito, de avance.

Y con su soplo nunca tendrás envidia a nadie, dirás: “Si vos lo lograste estoy siendo inspirado, si lo lograste yo también porque todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”
Que Dios sople tu mente y dejaras la droga, la depresión.
Un hijo de Dios no se mide por la cantidad de gritos que da, ni por el lenguaje religioso sino por su manera de pensar. La gente de Dios se distingue por sus pensamientos.

Josué y Caleb nunca envidiaron porque tenían la mente de Dios.

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Si tienes pensamientos chiquititos te la creerás, pero si los pensamientos son grandes, de Dios, nunca te la vas a creer porque verás que siempre te falta.

Caleb subió a la montaña y puso allí su casa, miró y vio otra montaña y la quiso.

Si los pensamientos de Dios están en tu mente y logras algo, vas a ir por más. Cuando Dios te bendice no es para ti sino para ser de bendición y cuando bendecís a los demás entras en otro nivel, Dios te levanta, te bendice.

Prepárate las cosas grandes vienen.

Autor: Nicanor Suárez Lozano

 

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